Artículos del Blog: Anastasio I

Anastasio I (491 – 518)

Cuando Zenon muere, la viuda de este Ariadna, se casó con Anastasio que por aquel entonces no era más que un mero ujier de la corte y lo nombró emperador, no sin antes eso si firmar ante el Patriarca de Constantinopla que no iba a realizar ningún cambio dentro de la iglesia, comentar que por aquel entonces Anastasio era un hombre de unos 61 años, una persona muy mayor para la época.

Los problemas no tardaron en llegar para Anastasio, ya que los Isaurios, una facción interna de la corte que con el anterior emperador había ganado mucho poder e influencia, tramaron una conjura contra el nuevo emperador, el nuevo emperador tras una guerra victoriosa contra ellos, logró despojarles de sus privilegios y expulsarlos de la ciudad.

Este no seria el unico problema de Anastasio en cuanto a política exterior, ya que durante su reinado tuvo que hacer frente a guerras contra los Persas, el frente del Danubio e incursiones bárbaras por parte de búlgaros, getas y escitas, estos últimos solían realizar acciones de pillaje y no de invasión, no obstante Anastasio optó por la construcción de “la muralla larga”.

Durante el reinado de Anastasio hubo un acontecimiento diplomático para mi gusto muy interesante, en la Península Itálica entró y se coronó rey de Italia Teodorico, el cual reclamó a Anastasio las insignias imperiales, con Teodorico había un problema las relaciones con Constantinopla no eran buenas y además era arriano, totalmente incompatible con las ideas que tenía el Imperio Romano de Oriente, en cambio otro caudillo coetáneo de la época apareció en los territorios francos, era Clodoveo, con él las relaciones sin duda fueron mejores, para empezar era tenía la misma fe que ellos y además él lo que buscaba era que le nombrasen Cónsul de Roma, Constantinopla no tenía sobre esas tierras ningún poder alguno, pero Clodoveo si quería tener ese título para legitimar su poder sobre territorio franco.

En el aspecto religioso, como dijimos anteriormente tuvo que firmar un documento por el que se comprometía a no realizar ningún cambio dentro de la iglesia, a cambio de ser nombrado emperador, ¿lo cumplió?, por supuesto que no, de hecho sus ideas eran de clara tendencia monofisita y poco a poco sus ideales se fueron decantando hacia este ideal, para consternación de la población de la capital Constantinopla, pero para alegría de regiones como Egipto o Siria, donde en monofisismo gozaba con gran aceptación, de hecho la chispa de estas tensiones se desató cuando ordenó que en Constantinopla se cantase el Trisagio de la misma forma que en Siria, eso fue inaceptable para muchos y debido a los tumultos que se produjeron, tuvo que dar marcha atrás y pedir perdón, aunque no abandonó el monofisismo, en materia religiosa quizás esto es lo más destacado del reinado de Anastasio I.

A nivel personal donde este reinado tiene un punto muy importante es en el aspecto económico y las reformas que llevó a cabo. Muchos creen que sin estas reformas decadas despues no se podría haber materializado el famoso “Renovatio Imperii” del emperador Justiniano.

La primera reforma importante fue la eliminación del “crisargirio”, el cual era un impuesto pagado en oro y plata que todos los gremios del imperio debían pagar, como era de esperar el impacto de la eliminación de este impuesto fue acogido de forma muy positiva por las clases más humildes del imperio y le granjeó al emperador gran popularidad, la pérdida de ingresos lógica por esta eliminación fue reparada en parte por la creación de un impuesto llamado “ crisotelia” que iba directamente al ejército bizantino y con un mejor repartimiento a la hora de pagar los impuestos, otra reforma efectuada por Anastasio fue la abolición por la cual las ciudades / pueblos eran los encargados de la recaudación de impuestos, esta tarea pasó a manos de funcionarios imperiales, la última gran reforma económica de este emperador fue la creación de una nueva moneda el “follis”, moneda que perduró en el imperio hasta aproximadamente el siglo VII.

Se dice que a la muerte del Emperador Anastasio I en las arcas imperiales había nada más y nada menos que 320.000 piezas de oro.

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Artículos del Blog: Leyenda Visigoda

Durante estos días estuve leyéndome el libro del maestro Cebrián llamado “La Aventura de los Godos”, apasionante libro donde narra la vida y aventuras (y en algunos casos desventuras) de los reyes Visigodos en lo que hoy es España.

En el último rey de todos Don Rodrigo, explicaba una historia / leyenda, que particularmente desconocía y la cual descubrí como dije anteriormente gracias al maestro Juan Antonio Cebrián.

La leyenda indica que cuando Hércules en una de sus misiones estuvo en la Península, construyó un maravilloso palacio en las cercanías de lo que hoy es Toledo, la leyenda indica que Hercules ocultó dentro de este palacio, guardianes y misterios pero cerrados bajo llave y la tradición visigoda establecía que cada nuevo rey que era coronado tenía que añadir un candado nuevo en la puerta del palacio.

Todo cambió con la llegada de Don Rodrigo al ser advertido de que tenía que continuar con esta tradición ya que por aquel entonces eran ya 24 candados los que cerraban la puerta del palacio, pero Don Rodrigo decidió todo lo contrario, tenía tal curiosidad por lo que habría ahí dentro, que su deseo era romper los candados y adentrarse dentro del palacio. Evidentemente fue totalmente desaconsejado de hacer esto, ya que como le sugerían, si lo que deseaba eran tesoros o conocimientos, estos se podían buscar por otro lado y no romper esta antigua tradición.

Evidentemente el monarca hizo caso omiso y decidió romper los candados y adentrarse en el palacio, lo que vió dentro son cuatro estancias: una blanca, una negra, una verde y otra de color rojo, Don Rodrigo cuenta la leyenda fué directamente a la tercera estancia donde vió un baúl cerrado con candado e igualmente como se hizo en la puerta del palacio, se encargó de forzar el candado para poder abrir el baúl, imaginamos que esperaba encontrar antiguos tesoros o similares, pero lo que allí encontró fue tela blanca en la cual se podían ver caballeros montados en caballos y armados con arcos y flechas, vestidos con extraños trajes al estilo árabe, espadas curvas y pendones que no sabían reconocer, aunque imaginamos que serían letras árabes y en cuya tela había escrito el siguiente texto:

“Cuando este paño fuere extendido y aparecieran esas figuras, hombres que andarán así vestidos conquistarán España y se harán de ella señores”.

Dejando de lado la leyenda y volviendo a la historia, recordar que en el 711 en la Batalla de Guadalete, las tropas visigodas sufrían una decisiva derrota que con ello provocaría la invasión de la Península Ibérica por parte de las tropas musulmanas.

Artículos del blog: El milagro de Empel

Estamos en el año 1585, en medio de la Guerra de los 80 años, guerra que enfrente a la por entonces potente monarquía española, frente a las Provincias Unidas en la zona de Flandes (lo que hoy sería la zona de Holanda, Bélgica y Luxemburgo).

Los hechos que se narran empezaron el 7 de Diciembre de 1585, y se sitúan en concreto en la isla de Bommel, una pequeña isla que está situada entre dos ríos, el Mosa y Waal, en esta isla había destacado un cuerpo de Tercios Españoles de aproximadamente 5000 soldados al mando de Francisco Arias de Bobadilla y Juan del Águila, cuya situación no era para nada alentadora, al margen del frío propio de la época es Flandes, había que sumar otros factores como la falta de víveres, ropa seca y sobretodo por estar rodeados por una escuadra de barcos holandeses.

En el bando holandés, las fuerzas estaban comandadas por el almirante Filips van Hohenlohe-Neuenstein, que propuso a los soldados una rendición honrosa de ese enclave, intuyendo las dificultades por las que estaban pasando, la respuesta que recibió fue la siguiente:

“Los soldados españoles preferimos la muerte al deshonor, ya hablaremos de la capitulación después de muertos”.

Después de recibir esta respuesta, el almirante holandés optó por una solución drástica pero muy utilizada en la Guerra de los 80 años, abrir los diques del río, hay que entender que la geografía de esa zona es muy particular, ya que se necesitaban las construcciones de diques para controlar el nivel del agua y que no se desbordase y provocara multitud de daños en ciudades, cosechas….

La isla de Bommel evidentemente se empezó a inundar, así que los 5000 hombres tuvieron que empezar a subir hasta el punto más alto de la isla, donde era el único sitio aun no inundado pero si muy embarrado.

Se dice que durante la excavación de trincheras en ese montículo aún no inundado un soldado español encontró una pintura flamenca de la Inmaculada Concepción, esto para la tropa que obviamente era católica fue un soporte moral increíble y creyendo que era un designio divino se colocó la imagen en un altar improvisado y se le rindió oración encomendándose a la virgen para que les ayudará.

La leyenda narra como en la madrugada del 8 de Diciembre un viento más frío de lo normal empezó a soplar en la zona, provocando que el caudal del río Mosa se helara por completo, lo convenció más a la tropa que se trataba de un milagro de la virgen que había escuchado sus plegarias, aprovechando el río helado, los españoles atacaron al amanecer los barcos holandeses que no se habían percatado de este hecho y tomaron y quemaron todos los barcos, fue tal la sorpresa que el propio almirante holandés una vez apresado dijo “Tal parece que Dios es español al obrar, para mí, tan grande milagro”.

Artículos del Blog: Boabdil

Boabdil cuyo verdadero nombre era Abû ʿAbd Al·lâh «az-Zughbî» Mohammed ben Abî al-Hasan ʿAlî fué el último emir de Granada  y era conocido como Muhammad XII, Boabdil era miembro de la dinastía nazarí que gobernó el Reino de Granada desde 1238 a 1492, año que Granada fué rendida a los Reyes Católicos que de esta forma terminaban con la llamada “Reconquista”.

Boabdil nació en Granada en el año 1459, era hijo del emir Muley Hacén y de su esposa Aixa, mujer de la cual la historia o la leyenda muestra como una de las grandes conspiradoras para que Boabdil en el año 1482 se revelara contra su padre con la ayuda de los abencerrajes, este mini reinado de Boabdil duraría poco, ya que poco después en la batalla de Lucena (1483) las tropas nazaríes perdían y Boabdil era prisionero de guerra de los Reyes Católicos, hecho que aprovechó su padre con la ayuda de su tío (el llamado El-Zagal) para retomar el poder en el emirato.

Estamos metidos de lleno en la Guerra de Granada (1482 – 1492) y al ser Boabdil prisionero de los Reyes Católicos, pero estos tenían planes para Boabdil, mediante los Pactos de Córdoba en 1483, Boabdil fué liberado a cambio de ser vasallo de ellos y de la parte del Reino de Granada que gobernaba su tío El-Zagal (comentar que la toma de Málaga, fue bastante sangrienta, un asedio muy duro y se les negó la capitulación con honores, aparte de los muertos hubo aprox 15000 esclavos).

Tras la caída de Málaga, el tío de Boabdil, el antes citado El zagal, que venía a significar “el valiente”, se declaró vasallo de los reyes católicos y entregó las otras dos ciudades importantes que controlaba, Guadix y Almería.

El Zagal acabó huyendo al norte de África, donde el rey de Fez ordenó su encarcelamiento y donde fue cegado.

Boabdil tuvo un último reinado en Granada, ya que en el año 1487, fallece su padre y esto unido a la derrota de su tio en la Batalla de Velez-Malaga, provocó que Boabdil pudiera volver a entrar en la ciudad y gobernar sobre ella. También se había librado el de otro problema, ya que su padre se había casado con una crisitana convertida al Islam Zoraida cuyo nombre original era Isabel de Solis, y habia tenido dos hijos, pero con la muerte de Muley Hacen Isabel se volvió a convertir al crisitanimos y sus hijos cambiaron a nombres cristianos, de esta forma se aseguraba que nadie le iba a disputar el trono.

Boabdil era la porfin y de nuevo Emir de Granada, pero el territorio que gobernaba era ya ínfimo y asediado bajo las tropas cristianas de Isabel y Fernando, que evidentemente querían tomar el Reino de Granada porque no podían tolerar que hubiera aún un reducto musulmán en la península, Boabdil se dice que intentó por todos los medios asegurarse la ayuda de los pueblos del norte de Africa, ayuda que nunca llegó y que provocó la caida (pacificamente esta si) de Granada con las capitulaciones de Granada el 2 de Enero de 1492, bajo estas capitulaciones los Reyes Catolicos se comprometian a que la población nazarí podría seguir con libertad de culto y de lengua, además se comprometian a otorgarle a Boabdil el señorio de Las Alpujarras, todo esto parece ser por la necesidad de los Reyes Catolicos a acabar de una vez por todas con la guerra que duraba ya 10 años, pero aun así para asegurarse que Boabdil una vez establecido en Las Alpujarras no traicionaba los pactos firmados, quedaban bajo custodia cristiana 600 nazaríes.

Boabdil no duró mucho en su nuevo señorío ya que al poco tiempo vendió los derechos a los Reyes Católicos ,cansado, desilusionado y sobretodo se dice que muy depresivo tras la muerte de su esposa la sultana Morayma en 1493, se exilió en Fez donde viviría hasta el resto de sus días ahí, de hecho Boabdil murió en el año 1533, recientemente se llevaron a cabo excavaciones en Fez para averiguar dónde exactamente está enterrado Boabdil.

Un tema para tratar aparte de Boabdil, es la leyenda que indica que al salir de Granada cuando los cristianos la habían tomado, y verla desde la distancia se puso a llorar de forma desconsolada, su madre Aixa se acercó a él y le dijo “Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre”, esto forma parte de la leyenda popular, pero ni mucho menos es un hecho histórico probado, es más hay varias versiones donde una apunta a que es una cita que data del cercano siglo XVIII y otra que es obra del obispo Antonio Guevara, empleada para ganarse el favor de Carlos I. Este paso de montaña actualmente se le conoce por el nombre de “El suspiro del moro”.

Expediciones Romanas en el corazón de África

Hoy estaba leyendo webs de interés, y llegué por suerte a este blog, donde he podido leer estas expediciones que desconocía “Romanos en el corazón de África”, el articulo personalmente me ha gustado mucho, no lo copiaré todo, ya que os dejaré el link para que podáis leerlo todo y de paso darle unas visitas al autor que bien merecidas las tendrá.

David Livingstone, Richard Burton, Jhon Speke, James Grant o Baker Stanley son algunos de los nombres, curiosamente anglosajones, que todos pensamos al tratar el tema de la exploración y el “descubrimiento” del interior del continente africano. ¿Estamos en lo cierto al hacerlo?. Por supuesto que no.

En las obras de Plinio, Tolomeo o Herodoto, encontramos los nombres de al menos cinco militares y exploradores romanos que más de 1700 años atrás iniciaron esta aventura.

Antecedentes

Con anterioridad al dominio romano del Norte de África hay constancia de expediciones de exploración de la costa africana. Según Herodoto, los fenicios,  a instancia del Faraón Necao II, emprendieron la circunnavegación de África partiendo del golfo Arábigo. La leyenda cuenta que al tercer año de viaje consiguieron alcanzar el estrecho de las Columnas de Hércules y penetrar en el Mediterráneo. El propio Herodoto duda de la veracidad del relato, aunque sí que hay certeza de que los fenicios, habituados a surcar el Mar Rojo, llegaron a las costas de Somalia, fuente de valiosas mercancías para el comercio como perfumes y animales exóticos.

El otro gran antecedente es la expedición de carácter colonizadora y comercial del cartaginés Hannon. Su expedición estaba formada por sesenta naves y casi treinta mil personas. Según la mayoría de los autores, por un problema de escasez en las provisiones, se piensa que no pasó del archipiélago de las Bissagas. Sin embargo otros sí que sostienen que llegó hasta el golfo de Guinea. En cualquier caso, parece cierto que Cartago exageró la importancia de la expedición para resaltar su poderío marítimo-comercial y su capacidad conquistadora.

Expediciones romanas al interior de África

Tras el establecimiento de colonias cartaginesas y el posterior dominio y ocupación romana de la parte más al Norte de África, se produjo un aumento del interés por conocer lo que había al sur del “Limes”, que se materializará en el sucesivo envío de expediciones.

Dos serán las motivaciones romanas para el envió de estas misiones. Por una parte está el lógico interés económico en descubrir cómo son las tierras de las que provienen mercancías tan valiosas como esclavos, animales, maderas exóticas, piedras preciosas, oro, etc. Por otro lado, debemos añadir la necesidad militar de asegurar la franja septentrional que dominan las incursiones de los pueblos nómadas que habitan al sur de sus fronteras, principalmente garamantes, nasamones, númidas, etc. Este último factor será el predominante en muchas de las incursiones que vamos a describir, que adoptarán así el carácter de campaña militar de intimidación, más que de conquista.

A partir de aquí os recomiendo ir AQUÍ

Espero que disfrutéis del articulo tanto como yo.

Genial artículo de HistoriasconHistoria: Cuando los chinos tenían que demostrar que eran chinos

Tras el ataque de la Marina Imperial Japonesa a la Flota del Pacífico de la Armada de los Estados Unidos en Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, y la posterior declaración de guerra de EEUU, el gobierno de Franklin D. Roosevelt decretó el traslado e internamiento de los japoneses residentes en los EEUU en campos de reasentamiento, incluso los japoneses de segunda y tercera generación con la ciudadanía estadounidense, nisei y sansei respectivamente. La sospecha de que el ataque a Pearl Harbor había recibido la ayuda de japoneses residentes en Hawai y el miedo a que los ciudadanos de origen japonés actuasen como quinta columna, justificó la creación de estos campos de concentración. En 1942, la War Relocation Authority, el organismo responsable de la detención y el traslado, había construido diez campos en siete estados y transferido a ellos más de 100.000 personas. En aquellos momentos era peligroso tener los ojos rasgados en los EEUU. Así que, los chinos, la comunidad más numerosa de asiáticos en los EEUU, y los estadounidenses de origen chino tuvieron que demostrar que no eran japoneses.

Los chinos habían llegado inicialmente a los EEUU, sobre todo a California, por la fiebre del oro y más tarde trabajaron en la construcción del ferrocarril. La competencia por los puestos de trabajo y la depresión económica de 1870 hicieron crecer los brotes racistas hacia la comunidad china. Se convirtieron en una minoría señalada y segregada en barrios marginales, e incluso se restringió y limitó su entrada con la promulgación el 8 de mayo de 1882 de la Chinese Exclusion Act… hasta el ataque a Pearl Harbor el 7 de diciembre 1941. Desde aquel día todo cambió, ahora eran los japoneses los que ocuparon el lugar de los chinos.

Motivados por el miedo a ser confundidos con los japoneses, los chinos y estadounidenses de origen chino comenzaron a llevar insignias con el texto “Soy Chino”…

Para disfrutar del articulo integro ademas de poder leer el resto de interesantes articulos os recomiendo el blog http://www.historiasdelahistoria.com